domingo, 9 de octubre de 2011

La segunda estrella a la derecha.

El sol entraba tímidamente por la ventana y comenzó a aclararle los cabellos; el sol molesto, diferente a la oscuridad de la noche, y entonces ya no fue capaz de dormirse. Se levantó de la cama d eun brinco, odiaba dormir más horas de las estrictamente necesarias, era uno de sus múltiples defectos. Él le devolvía las ganas, él era el motor que lograba su felicidad.
Desde el primer día que lo vio, supo que acabaría formando parte de su vida; no fue un flechazo, claro que no, ella nunca creyó en eso pero sí en la amistad. Acabó enamorándose de él, algo mucho más complicado. Los meses posteriores fueron maravillosos, existía una complicidad tan grande que daba hasta miedo. Amor. Un año y 3 meses.
Tras ese tiempo, la sensación había cambiado demasiado. Esa felicidad no estaba, se había esfumado. Se miró al espejo y observó un rostro irreconocible, triste, frágil, decaido. Expresión inocente, de tez pálida; pero grandes ojos marrones soñadores, que se contemplaban a sí misma. Supo que había cambiado, él también. Supo que se habían ido derrumbado cada uno de sus sueños, y que ya no tenía las metas que había querido siempre. No deseaba nada en absoluto, ni siquiera permanecer a su lado. Se había olvidado de sus ideales y de sus ganas. Había perdido el juego. ¿Qué había sido de todo aquello de luchar, de viajar por el mundo, de vivir en la playa? Recordó a su gran amigo y las miles de conversaciones en las que se evadían lejos, sonriendo y deseando algo casi imposible. ¿Dónde estaba aquella muchacha soñadora y ante todo, libre, que se desvivía por sus principios y procuraba ser feliz? No estaba, no se reconoció ante el espejo.
Pero entonces la descubrió, miró al rostro inocente y triste; entonces le devolvió la sonrisa y la vio. No se había ido, seguía allí; cómo si hubiera estado enterrada o sufriendo un coma largo pero seguía ahí, en lo más hondo. Entonces, lo supo.

viernes, 7 de octubre de 2011

Dos lagrimas, sólo dos.

¿Nunca habeis experimentado ese terrible sentimiento de soledad? Me refiero al hecho de sentir que te falta algo en tu día a día, de darlo todo y más pero no encontrarlo...
Y aún es peor cuando tu máximo apoyo en esos momentos te falta... echarle de menos y ni siquiera poder tenerlo a tu lado para darle un abrazo o que te saque de ahí... él me falta para poder sobrellevar la situación...
Mucha falta me hace sentir un te quiero, pero de los de verdad, de esos que te erizan el vello de toda la piel y más aún si tu mejor amigo no está aqui para ayudarte un poco. Decepciones y frustración, no poder cambiarlo y aún así no poder dejar de amarle. No eres del todo feliz. y te planteas tantas cosas... que llego a pensar si el problema no es mio...Y es que él lo es todo para mi; peor no puede durar algo así, se forman pegotes, pegotes que se acumulan hasta que explotas... Y lo peor de todo es que no tengo nada aqui, nada me ata realmente y me iría lejos, muy lejos; deseosa de olvidarme de todo y comenzar de nuevo, lejos muy lejos...
Y te aferras a una amistad verdadera, la suya que me ha dado siempre, él me a mal acostumbrado, me ha enseñado a sentime querida y a demostrarlo... pero cuando todo va mal... ni siquiera él puede salvarme ahora porque está lejos... Sola y sin rumbo. Y cada vez más alejada de la realidad y sin ganas de luchar. Ves el final cercano y darías tanto por una palabra de ánimo de tu mejor amigo... Me canso y me canso, y estoy cansada, mucho. te olvidado poco a poco de eso... ¿cómo era? ah, si felicidad.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Encontrar el camino...

No aún no lo encuentro, aún no sé donde voy...
Es cierto que tengo 20 años y sé menos ahora de la vida que cuando tenía 15... Mi cabeza está pensando constantemente.
Es cierto que soy así, y nunca he tenido que cambiar... pero ahora mismo, si que me encuentro en la terrible encrucijada de pensar cómo actuar, que decir o que hacer para que nada le moleste, para que nada nos haga discutir... ¿Es así el amor o es el miedo a perderle para siempre? ¿Es la soledad lo que da miedo? ¿o el hecho de no saber como remontar el vuelo?
Estoy tan perdida en este momento que se me ha olvidado mi felicidad... eso es lo único que tengo claro... El único momento del día en que paro de pensar y me doy un respiro es el momento en que estoy con ellos, que me sacan de mi ensimismamiento para hacerme sonreir. Amigos. Poco a poco llego a una conclusión casi diaria. Son los únicos que seguirán para siempre, que te conocen realmente como eres y te apoyarán.
Fuerza, eso es lo que necesito, fuerza para tomar una decisión, para intentarlo otra vez, para no sufrir, para ver las cosas clara y decir "no por ahí no paso"; y es lo único que no tengo...
Alguien me dijo una vez: "Caeras en un bucle continuo del que no podrás salir, porque tu eres así..." "No puedes ser feliz con alguien que no te demuestre lo mismo"
Tenía razón ese alguien, y estoy metida de lleno...Aún así, lucho, lucho constantemente para ver lo más claro posible mi situación. Me considero una persona inteligente, demasiado sentimental tal vez y poco práctica; pero aún así, creo que me baso en principios... por primera vez en mi vida, mis principios se vuelven contra mi.

martes, 23 de agosto de 2011

Ella.

Apostaba todo por esto, lo di todo y más de lo que me permitieron las fuerzas. Le quise, le quise a más no poder; para que voy a mentir aqui, aún le quiero. Una reacción por su parte sería suficiente. Ni siquiera eso. ¿Qué nos queda de esto?
Sin embargo hay algo que me ha caracterizado siempre, no he dejado de luchar desde que tenía 9 años de edad, por circunstancias de la vida. A día de hoy no pienso dejar de hacerlo, está claro. Es la base de unos principios claros.
No es que haya dejado de quererle, ni mucho menos... aunque duela lo que más me gustaría en este momento sería no sentir absolutamente nada por él.
Tampoco sé si hice lo correcto. Lo único que sé es que estoy luchando por salir de este agujero. Las mínimas esperanzas que tenía sobre su reacción, una demostración sencilla de que aún soy importante para él, se apagan, se apagan cada vez más y lo único que a mi me queda es no pensar. Respirar hondo y sentirme libre. Hay momentos duros en todo esto... no sabes que estará haciendo, cómo estará él... pero son esos momentos los que me explayo aqui escribiendo o cojo la bicicleta y me voy, al fin del mundo si puede ser. Y cada pedalada es un acierto, un avance en mi camino, una demostración de que soy más fuerte de lo que imaginé. Respirar ese aire y por primera vez, no pensar. En nada. Sólo ir rápido, llegar cuanto antes, abrir bien los ojos y descubrir el mundo, evadirte y no sentir, no querer. No pensar en nada. Y llegar a la cama y dormir, sin pensar en nada hasta que llegua de nuevo la cruda realidad.
Lucharé siempre, por que es lo único que me queda de todo esto.