lunes, 19 de agosto de 2013

Una mariposa.

Algo así como un gusano estando en la crisálida y cubierto por un enorme caparazón.  Le cuesta tanto aceptar el cambio que permanece, cuánto más tiempo mejor, esforzándose en no transformarse; pero el tiempo condena y no para, y se volvió el gusano, mariposa.
Eso sí nunca aprendió a volar.

La culpa fue sólo de ella, perdió de vista el reloj otra vez, se le hizo tarde e igual que el bebé no adquiere los hábitos necesarios en los estadios concretos, a la mariposa se le olvidó volar como al niño se le olvida pronunciar la letra "r" o  tartamudear, y le queda marcado de por vida.

La mariposa tampoco podía ser vista, no tenía colores llamativos ni vistosos; su palidez y color cenizo recordaban más a una asquerosa polilla de esas que son tan tontas que ven una luz y se acercan porque deciden brillar sin ni siquiera saber que están a punto de suicidarse; pero nuestra mariposa no es de esas, hay unas ganas de vivir, conocer y sentir especiales. Todas las noches deseaba volar, sabiendo que su sitio no era ese como tampoco era suya la ciudad en la que veía constantemente amanecer; una y otra vez, todos los días de su vida. Jamás pensó que era un punto pequeño en el olvido; únicamente se percataba de que nadie con sólo dos ojos en la cara podría apreciarla.

Y un día  consiguió levantarse un poco, no mucho; pero lo suficiente para lograr posarse en el hombro de una niña pequeña, que no tendría más de siete años. En lugar de apartarla o sacudirse de ella, la niña tomó la mariposa con las dos manos y trató de hacerla volar sin éxito; tras la décima prueba, la mariposa agitó sus alas, con toda la fuerza de la que era capaz y logró volar.

Y fue así como la mariposa concedió a la niña el don más bonito e importante que tenía, sus ganas de soñar, de ser especial y no igual que los demás. Sus ganas de saber, crecer y conocer; de no conformarse nunca y luchar con todas sus fuerzas.De querer a sus amigos y apreciar las cosas que no todos ven. Una vida llena de placeres pequeños y sentimientos sinceros, La sensibilidad de las mariposas.

Para que la niña lo notara, cuando hacía mucho calor y el sol se encontraba en lo más alto del cielo, la mariposa se hacía patente en sus mejillas y su nariz, en forma de puntitos rojos que juntos parecían ser la forma de unas alas. Y es así como cuando fui más mayor (no diré adulta porque me recuerda ésto que ya tengo 22 años) cada vez que las mejillas se me llenan de puntitos rojos con forma de alas; prefiero pensar que la mariposa a la que le costó salir de aquella crisálida ha venido a recordarme lo especial que soy.

lunes, 12 de agosto de 2013

A millones de años luz.

Algo más de 48 horas para que te vayas y yo sin poder asimilarlo del todo.
No sabes lo difícil que resulta esto para mi, eso de que te alejes y te vayas y me dejes sola (bueno típicas roturas que se me pasan por la cabeza y que tu conoces bastante bien); pero esta vez no va de eso. 
Creo que me conoces mejor que yo misma y sabes que pararé con mi coche ese día y a la hora que me digas para ayudarte con las maletas, para verte con el ukelele en ese banco en el que nos gusta encontrarnos siempre detrás de un viaje largo, rodeado de bártulos y maletas. Y allí estaré para recibir el abrazo más grande que se ha dado nadie en la historia. Eso si, dentro de un año. 

Sabes que voy a disfrutar, que me voy a reír todos los días sin olvidarme de ninguno, que voy a mirar la Luna todas las noches y que posiblemente la cague este año de 365 días, 364 pero con salero xD

Sabes que no soy ya esa chica insegura y triste que conociste una vez y también sabes que soy más fuerte que la mayoría. 
Pero lo que no sabes es que yo este año voy a ser la persona más feliz en toda la tierra (no lo malinterpretes shushos jaja); no, ni quiero perderme 364 días ni quiero estar sin ti; pero quiero que veas, que conozcas, que sientas, que adquieras millones de experiencias, que leas, que aprendas y que nadie en el mundo te pare ni te limite; porque la vida es de cada uno y la sonrisa pa quien la vea (8). 

 Este sueño que te va a tocar vivir en persona voy a sentirlo yo como la que más. Como no me podía faltar nuestra mítica frase: Mira al cielo porque la Luna y las estrellas son iguales en la India que en Ciudad Real, y en todos los lugares hay una estrella que brilla más que las demás. Supongo que esta complicidad que dura ya sus años siga funcionando a millones de kilómetros y lo vamos a comprobar ;)  

Te quiero mucho Gonzalo.

"El tiempo que pasaste con tu rosa fue lo que la hizo tan importante".

No nos veremos en un año pero lo que no sabes es que soy totalmente capaz ;)