Nunca me había imaginado ser yo sin él.
Desde hace unos 6 años se ha mantenido ahí como el timón es la pieza esencial para que el barco no deje nunca de navegar.
Él es, como decirlo, la primera sonrisa sincera que yo encontré en un momento en el que yo ya no sabía distinguir lo que eran los buenos amigos. Cuando algo así ocurre, cuando todo va mal y lo primero que pasa al llegar nueva a un sitio es que encuentras dos ojos azul intenso y una sonrisa radiante solo para ti; descubres que todo tiene solución y que todo pasa por alguna razón. La razón esta vez fue una amistad tremenda, forjada día a día entre libros, acné e inicios (buenos y malos) pero superada con creces hasta hoy (ya hemos logrado superar nuestros problemas de hormonas fatídicos que teníamos en la adolescencia, jajajaj al menos eso espero =)).No tengo ni idea de lo que voy a ser o lo que va a pasar, ni siquiera sé que voy a comer hoy pero algunas cosas se saben, y yo sé que esta amistad es una de las más increíbles que tengo, de las que durarán para siempre, de las que pasas tres meses sin verle y es demasiado, y tienes que quedar con urgencia para abrazarle, de las de necesitar, y dar, dar, siempre dar sin exigir. Así han pasado ya 6 años, al lado de los ojitos más sinceros de toda la tierra...
Aún, en ocasiones, cuando te hacen dudar, cuando te hacen daño, cuando te ves un poco a la deriva... dudas de si habrá algo que merezca la pena y entonces, tras conversaciones de las que no sales indiferente, sientes y te hacen ver más allá, las pequeñas cosas que siempre van a estar ahí; las que tú has cuidado, las que tus principios no van a dejar nunca marchar, cosas tan pequeñas y tan grandes a la vez como la verdadera amistad.
" -No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún -les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Y las rosas se sintieron bien molestas.
-Sois bellas, pero estáis vacías -les dijo todavía-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa."
Cuando una persona así llega a tu vida y te da tanto, sin tener la menor idea, lo menos que puedes hacer es desearle desde lo más dentro que todo le salga bien y apoyarle en todo lo que sea bueno. Te quiero. Siempre.