jueves, 26 de julio de 2012

La verdad.

Esto es lo último que vas a leer con tu recuerdo como protagonista. No consiento que vivas en mis retinas ni un día más. Ni siquiera un cómo estás, cómo va la rutina. Desaparezco. Me alejo del dolor. Me voy con lluvia dentro, con los dedos fríos de no escribirte, con una calma que me ha arrancado el insomnio y me ha llevado a una vida vacía de sobresaltos esperando que algo nuevo pase y me arranque la pena. Llevo dos noches sin llorar, las dos únicas de este año, he dejado de pensar en lo que siento para sentir lo que merezco. Merecía que vinieras corriendo, que me recordaras cada día lo que éramos, que siguieras con el acoso y derribo más de una noche, que me mandaras un mensaje diciendo que estabas en mi portal, que bajase aunque fuera en pijama. Merecía una despedida, al menos, no dos ojos cobardes en un callejón. Merecía más bailes, más risas, más atenciones. No negociaciones para verte como si fuera una obligación. Merecía más noches interminables de fiesta sin discusiones, hacerte el amor sin portazos, dormir tranquila sabiendo que no ibas a irte. Me habría quedado siempre. Habría matado por una carcajada más, por una oportunidad, por una esperanza de volver a morderte.

sábado, 7 de julio de 2012

El error.

¿Cómo empezar? Supongo que pidiendo perdón estaría bien. Perdóname si te hice daño, si realmente me querías como decías y dolió, perdón si te decepcioné; perdón. No hay justificación posible para lo que pasó ni yo intento dártela pero no puedo explicar cómo me sentía, sola, sin que realmente te importara absolutamente nada, un cero a tu izquierda. Parecía más absoluta dependencia. Me sentí sola, pérdida...creo que esa navidad pasada llegué a necesitarte de verdad y tú no supiste verlo, un abrazo y un "voy a estar contigo" hubiera bastado pero no llegaban; los meses de octubre, diciembre y enero; sin lugar a dudas, los peores de mi vida. Me perdí por completo y ese beso, que lo desgració todo. Creo que jamás me has conocido (yo a ti tampoco) pero creo que nunca llegaste a entender lo que yo consideraba el amor, un amor que tú no podías proporcionarme aunque estoy muy segura de que lo has intentado con todas tus fuerzas. Nos queremos muchísimo de eso estoy segura peor nos faltó diálogo, comunicación y muchas ganas.
Llegó él como un ser salido del cielo dispuesto a ayudarme, sin apenas conocerme y cómo yo tengo ese defecto de agarrarme a un clavo ardiendo, terminé agarrándome. Ese fue mi error, debí explicarte lo que me pasaba por la cabeza, contártelo a ti; que eras mi chico, mi amante, mi amigo. No quería perderte, no podía perderte. Llámalo miedo pero me importas. Les conté todo a mis padres y algunos amigos, me dieron buenos consejos y han luchado conmigo en ésto como los que más. No podía ocultártelo más y te lo conté aún sabiendo que que la consecuencia era perderte para siempre.
Todo fue a peor, me aferré a él pero no le quise ni le quiero. Decidí perder su amistad, él me había engañado como una tonta (o así es como me siento). él no formaba parte de mi ni nunca lo haría, había jugado y había ganado.
No comprenderá jamás lo que hizo, dónde se metió y hablo desde el rencor; no me avergüenza decir ésto pero le odio, le odio con todas mis fuerzas.
El sentimiento de culpa era tan grande que necesité ayuda, no quise contarlo a nadie pero sí que la necesité; mi mejor amigo no estaba para sacarme del bucle en el que estaba y yo no podía salir sola, soy valiente pero no fuerte anímicamente.
Un error, soy humana y lo cometí pero afronté las consecuencias que vinieran detrás; también podía haberme callado; no lo hice porque considero que hay que tener un respeto a la persona y asumir lo que  venga después de nuestros actos. Creo que he pagado por lo que hice.
Este texto es una despedida. Quería al menos tener la oportunidad de explicarme, de expresar que has sido el chico más importante de mi vida y que ahora debo, si no veo tu ficha; reconducirme en el camino.
Lo siento, créeme que lo siento de verdad; que no puedo hacer más y ya he hecho todo lo que he podido. Cogería el coche e iría sola a verte las veces que fueran necesarias para intentar ganarte otra vez. Te toca a ti. Tira los dados sino guarda el juego que yo me iré para siempre.