La amistad involucra todo, es una relación sentimental en la cual tu das todo por una persona sin querer obtener ningún tipo de beneficio.
El peor dolor con creces (para mi) es el hecho de perder a un amigo, a uno de esos de verdad. Ese dolor te desgarra hasta lo más profundo. Reconozco que no hay peor dolor que ese. Esa sensación de sentir 100 cuchillos atravesarte, esa frialdad característica de una complicidad muerta o la impotencia de ver que poco a poco os alejáis cada vez más sin poder hacer nada; porque ya no hay conversación donde hace quizá demasiados meses solo una mirada era suficiente. Ese dolor es peor que cualquier otro; ni siquiera puedo asemejarlo a ese día en el que me rompí la tibia y el peroné, ese dolor intenso que aun recuerdo y que creí el peor que sufriría en todo mi vida o el día en que creí perder a la persona que más quería en la tierra... No, no, nunca preferiría perder a un amigo si estuviera entre las opciones, elegiría cualquier otro; por desgracia estas cosas no se eligen, y el acero de los cuchillos se hunde cada vez más.
"Abrí los ojos un día y ya no estabas".
No lograste perdonarme y quedó grabado en tu cabeza; yo lo sé aunque no me lo digas. Y no te miento si cada vez que estoy contigo, me muero de celos, y me gustaría cortarte por la mitad cuando veo como hasta el último mono disfruta de tus carcajadas y tus abrazos, esos que siempre habías tenido para mi.
Dos tazas de café se enfrían sobre la mesa y ni tu ni yo tenemos las narices de sentarnos en la mesa a beberlo, largo y tendido, sin sobresaltos, para aclarara que nos ha pasado. El café está cada vez más frío y no vamos a hacer nada para evitarlo.