domingo, 26 de mayo de 2013

.Palabras.

Todos buscamos nuestro lugar en esta sociedad rota por dentro, dónde cada vez me da más la impresión que sólo sentimos unos pocos; que todos no miramos con los mismo ojos.

Pensé muchas cosas, pensé tanto que la frialdad superó a mi sentimiento; la razón ganó al corazón. 
Esa carta sigue guardada en el cajón porque yo que, siempre había hecho caso a mis instintos me dediqué a pasar de ellos por el miedo a perder. Ya no sólo hablamos de recuperar o no, tengo muchas más cosas que perder; y he aprendido que lo mio va primero. Ahora si. 

Asumo y me resigno pensando que hubo algo de lo que no fui capaz. 
Volvía al pasado a ratos y fue eso lo que me hizo darme cuenta de que esas estúpidas consonantes y vocales que se unían para formar las palabras más sinceras que me habían salido hasta ahora de lo más profundo; no deberían jamás ver la luz de tus ojos porque serían las mismas que destruirían todo lo que había conseguido hasta ahora, y lo que es más importante, me destruirían a mi. 

Tus ojos no son mis ojos y la realidad no es tan simple; no es todo blanco o negro; yo veo lo que te hice a ti, tu no ves lo que me hiciste. 

No necesito que me quieran, sino que me AMEN; y ese fue mi error. 







domingo, 19 de mayo de 2013

Aquel asiento de atrás.

Sin querer me he trasladado a aquella tarde de verano de hace un año y medio, quizá dos, ya no estoy segura. Los recuerdos, que eran nítidos, van borrándose lentamente y ya cada vez me cuesta más; prometí conservarlos siempre y ahora apenas puedo....

Pero aún recuerdo ese momento, ese asiento de atrás de un coche que ya sólo me imagino, ni siquiera estoy segura de que llegara a existir, quizá fue sólo un sueño..

Sonaba aquella canción tan antigua, esa de aquel cantante que fue a Eurovisión una vez; tiene gracia, no conocía la canción hasta que la escuché en tu móvil. Se convirtió en una señal de seguridad; cada vez que la oía me imaginaba que volvías a por mir y me trasladaba a aquel viejo asiento de atrás de tu coche y que a través del espejo retrovisor me mirabas como lo hiciste aquella vez; no hubo palabras y quizá fue la mejor conversación de nuestra vida...

Ni siquiera ninguno de mis dos mejores amigos que también estaban allí se dieron cuenta de la magia que emanabas, magia que desprendías con la oscuridad de tus ojos, repletos de amor y que me miraban con esa dulzura que te caracterizaba, ese aire infantil que me dejabas ver sólo a mi.

Esa tarde el sol estaba simpático,  tanto que aún recuerdo tus manos acariciando mi piel cuando se escondía y aún me pongo colorada si recuerdo lo que vino después.

Pero fue entonces cuando el sol poeta dejó paso a las nubes que amenazaban tormentas; y como siempre me han gustado, me agarré a ellas sin cuerda ni nada...Y ese frío invierno fue mucho más frío y todo más gris y todo se desmoronó. Y a nadie nos gustan los finales que no son felices....

sábado, 11 de mayo de 2013

.

Cuando el dolor es tan fuerte o te agarras a la vida con tu último suspiro o mueres.

Tu lujo es mi ruina o mueres o muero.

Ya no espero nada de nadie, ni volveré a confiar en nadie jamás.

martes, 7 de mayo de 2013

Sueño.


Sentada en un banco bajo aquel sol abrasador que había salido de la nada un mes de mayo observaba todos los detalles que la rodeaban en aquella plaza de aquella ciudad; observó al hombre con corbata y maletín de la esquina, a tan sólo unos pasos de distancia del viejo vagabundo que recordaba desde siempre en la puerta del supermercado; observó al joven músico que tocaba una guitarra en una esquinay también cuando el gerente de tres multinacionales se dignó a echarle en el sombrero una insignificante moneda, que sería más un lastre para él que dinero. Observó como los inmigrantes buscaban en los cubos de basura algo que llevarse a la boca al mismo tiempo que el jefe del restaurante más famoso de la ciudad sacaba cajas de comida que la gente no había terminado. 
Observó como un niño lloraba porque su madre no le había regalado por su cumpleaños lo que él quería mientras los niños mulatos de enfrente jugaban a la pelota con un trozo de goma pinchado.
Paradójica la sociedad actual, unos tantos y otros tan poco. Hecha pedazos, se desangra, se derrumba...
Pero de nada servía lo material en ese momento, sentada en aquel banco, observó los rostros, la expresión de aquellos más desafortunados parecía más relajada que la de los demás, las sonrisas más sinceras y los ojos más brillantes; ellos ya no conocían el interés ni el beneficio, no tenían nada que perder. Para ellos e ilógicamente, lo único que tenía cabida eran el deseo irrefrenable de cumplir su sueño.