Pensé muchas cosas, pensé tanto que la frialdad superó a mi sentimiento; la razón ganó al corazón.
Esa carta sigue guardada en el cajón porque yo que, siempre había hecho caso a mis instintos me dediqué a pasar de ellos por el miedo a perder. Ya no sólo hablamos de recuperar o no, tengo muchas más cosas que perder; y he aprendido que lo mio va primero. Ahora si.
Asumo y me resigno pensando que hubo algo de lo que no fui capaz.
Volvía al pasado a ratos y fue eso lo que me hizo darme cuenta de que esas estúpidas consonantes y vocales que se unían para formar las palabras más sinceras que me habían salido hasta ahora de lo más profundo; no deberían jamás ver la luz de tus ojos porque serían las mismas que destruirían todo lo que había conseguido hasta ahora, y lo que es más importante, me destruirían a mi.
Tus ojos no son mis ojos y la realidad no es tan simple; no es todo blanco o negro; yo veo lo que te hice a ti, tu no ves lo que me hiciste.
No necesito que me quieran, sino que me AMEN; y ese fue mi error.