Aunque este último mes ha estado lleno de altibajos entre los estudios, las sábanas del Sescám y las drogas blandas en forma de pastillas de cortisona no puedo decir que haya estado mal este año. El 2013 ha sido uno de los mejores años para la mayoría que pertenecemos a la generación del 91 pues hemos terminado la carrera y nos hemos unido a las filas infinitas del famoso paro de nuestro país; no obstante, con mucha ilusión, ganas y deseos de poder lograr nuestro objetivo.
Hemos dejado de ver a compañeros y amigos que sin duda han sido muy importantes para mi pero que sin ninguna duda, permanecerán siempre en mi recuerdo.
Sin embargo, este 2013 ha sido increíble y sólo me queda pedir al 2014 que sea sino mejor, al menos igual, rodeado de las personas que tengo hoy por hoy en mi vida y que no cambiaría por nada del mundo. Incluiremos a alguno nuevo que se va a presentar este año por el mes de junio. Un año que espero plagar de momentos y risas a carcajadas todo el tiempo, porque no va a pasar ni un día en el que no me ría.
Feliz año 2014 a todos.
lunes, 30 de diciembre de 2013
domingo, 15 de diciembre de 2013
La h es muda pero está.
Colapso mental y frenéticos cambios de humor, decisiones que pueden trastocar toda una vida. Quizá quinto, sexto o séptimo dejavu que estoy teniendo. Ya han pasado veinte días desde que puse esa alarma en el despertador con forma de "avísame cuando acabe el suero".
El mismo pijama, la misma habitación, las mismas lágrimas...
Vomitan palabras los de mi alrededor, llegan de todas las formas y a todas horas. Colapso mental de nuevo. Odio de sensaciones, esquivar de pensamientos, soportar el tiempo y ansiar la libertad.
Todo el mundo está en lo cierto, nadie se equivoca...
La historia vuelve a repetirse otra vez, de nuevo con los mismos actores y yo como protagonista.
Un pasado repetido y un futuro incierto; y mientras escribo esto, hojas de apuntes a mi alrededor, que tiene gracia la cosa...
Me pregunto cuál es mi mayor ilusión, lo que da sentido a mis días, mi sueño...
Superación, lucha, confianza, crecer para lograrlo... pero a la vez que pienso en todo ésto, el pelo se me enreda entre los mismos gritos que un pasado logró marcarme y pensé; no entendí que hacía allí, ¿Por qué me empeñaba tanto en volver al mismo lugar, a ese sitio en él que me habían hecho ese daño que me impedía luchar por lo que más quiero? Mis vértigos me mareaban y me recordaban constantemente mis mayores miedos, los que impedían regresar el flujo de sangre caliente a mi corazón.
Si yo me hubiera querido alguna vez, permitiría a mis pensamientos retomar la razón, dejaría a mis ánimos recargarse de fe y volver a tirar para adelante.
Orgullo, abandóname... nunca me has querido. Lo único que has hecho es herirme y matar mis futuros y no pasados momentos.
¿Cuánto tiempo debemos pasar a nuestro lado para conocernos?.
¿Por qué nos es tan difícil aceptar y arremetemos contra todo lo que nos dice lo que somos.. o no hemos sido...? Cuánto miedo tenemos a conocernos...
Cuánto amor hemos de desperdiciar para aceptar que la culpa no es de nadie, sólo es de todos.
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