Sé que no ha sido nada, lo sé; que se acaba, que ni tú me necesitas ni yo a ti.
Pero también sé que gracias a ti me he dado cuenta de lo queda por ver, sentir, amar...
Me has hecho recuperar las ganas cuando creí no poder encontrar a nadie jamás que me hiciera sonreír (excepto mis amigos, por supuesto); recuperar la pasión y sentirte como si no hubiera o hubiera habido otro jamás en el mundo, pensar en ti por la mañana y también por la noche, involucrarme contigo como sólo lo hice con una persona, a la que creí jamás no olvidar.
Por supuesto no lo he olvidado ni mucho menos, él ha sido la persona más increíble que jamás he conocido; pero al menos sé que seré capaz de sentir algún día por otro lo que una vez hace mucho dejé en el olvido y creí no poder y eso es lo único que me importa en este momento, pase lo que pase. Por un momento tuve mucho miedo de convertirme en una de esas personas insensibles y frías que no sienten jamás y que se dedican sólo a jugar con los demás. Y eso me da miedo, mucho. Gracias por permitir que no pase.
Gracias D.