Sin querer me he trasladado a aquella tarde de verano de hace un año y medio, quizá dos, ya no estoy segura. Los recuerdos, que eran nítidos, van borrándose lentamente y ya cada vez me cuesta más; prometí conservarlos siempre y ahora apenas puedo....
Pero aún recuerdo ese momento, ese asiento de atrás de un coche que ya sólo me imagino, ni siquiera estoy segura de que llegara a existir, quizá fue sólo un sueño..
Sonaba aquella canción tan antigua, esa de aquel cantante que fue a Eurovisión una vez; tiene gracia, no conocía la canción hasta que la escuché en tu móvil. Se convirtió en una señal de seguridad; cada vez que la oía me imaginaba que volvías a por mir y me trasladaba a aquel viejo asiento de atrás de tu coche y que a través del espejo retrovisor me mirabas como lo hiciste aquella vez; no hubo palabras y quizá fue la mejor conversación de nuestra vida...
Ni siquiera ninguno de mis dos mejores amigos que también estaban allí se dieron cuenta de la magia que emanabas, magia que desprendías con la oscuridad de tus ojos, repletos de amor y que me miraban con esa dulzura que te caracterizaba, ese aire infantil que me dejabas ver sólo a mi.
Esa tarde el sol estaba simpático, tanto que aún recuerdo tus manos acariciando mi piel cuando se escondía y aún me pongo colorada si recuerdo lo que vino después.
Pero fue entonces cuando el sol poeta dejó paso a las nubes que amenazaban tormentas; y como siempre me han gustado, me agarré a ellas sin cuerda ni nada...Y ese frío invierno fue mucho más frío y todo más gris y todo se desmoronó. Y a nadie nos gustan los finales que no son felices....
No hay comentarios:
Publicar un comentario