- - ¿Hola, hola? Hay alguien… ¡Disculpe,
disculpe!
- - Sí, ya, un minuto…. Voy, voy. Buenas
tardes, señora. ¿en qué puedo servirle?
Aparece un chico joven
de unos 18 años. Está de espaldas.
- - Buenas, buenas lo serán para ti… llevo
esperando más de 10 minutos ¿sabes? ¿sabes qué hora es muchacho?
- - Disculpe señora, estaba ocupado y no he
oído la campanilla.
- - Las 9 de la noche muchacho… ¿quieres
darte la vuelta y atenderme de una vez…? hacer perder el valioso tiempo de las
personas… ¿no te da vergüenza?
- - Mire, ya le he dicho que lo siento,
perdone…¡doña Pilar, ¿es usted?!
- - ¡Pero mira quien está aquí, el pequeño
de los García…! Así que no solo me hacer perder el tiempo en clase, también
aquí…
- - Está bien, ¿qué desea?
- - Lléname el depósito, que me aguante
hasta Galicia.
- - ¿A Galicia?
- - Si, ¿no te parece bien García?
- - Claro, claro, yo no quería decir nada,
es que está lejos de Villamanrique, solo eso.
- -¿No querías decir nada? ¿cómo las
pintadas del otro día, que tampoco decían nada ¿no?
- -Profesora, le juro que yo no fui, se lo
juro…esas amenazas decían cosas horribles.
- - García déjalo, lléname el depósito de
una vez.
- -¿Para qué se va? ¿Cuánto tiempo?
- - No es de tu incumbencia chico.
- - ¿Y su familia? ¿No se va con usted?
- - No, no tengo. Me parece que ya basta
¿no? Mira, chaval me gustaría irme se me ha hecho muy tarde y me gustaría
encontrar un sitio donde cenar y alojarme esta noche.
- - Yo podría llevarla al hostal de mi
padre, está a 20 minutos de aquí.
- - No chico, indícame el camino, iré
sola.
- - Usted es rara, generalmente a la gente
le gusta estar acompañada…
- - Me gusta estar sola, me molesta la
gente. Me agobia tener que estar oyendo estupideces todo el día, insoportables,
te hacen perder el tiempo, niño, como tú me lo haces perder a mí y te complican
la vida.
- - ¿No le gusta su trabajo, verdad?
- - ¿Cuánto es?
- - 80,50. Todos los alumnos se ríen siempre
de sus profesores.
- - Quédate con el cambio, chico, tengo que
irme, se hace tarde.
- - ¿Me tiene miedo, verdad? Tiene miedo de
quedarse aquí, por eso se marcha.
- - No digas estupideces.
- - Vamos, venga a cenar al hostal con mi
familia. Le vendrá bien tener compañía y relajarse un poco antes de irse. En
caliente todos actuamos sin pensar.
- - Lo dices por propia experiencia, ¿eh
chaval? No, prefiero un sándwich de camino.
Doña Pilar gira el pomo
de la puerta para marcharse y por inercia, mira una última vez hacia atrás. Se
encuentra con los ojos de su mejor alumno hasta el día anterior. Las pupilas misteriosas del chico se clavan directamente en las de ella. Un escalofrío recorre todo su cuerpo y doña Pilar decide irse lo antes posible de allí.
-
Profesora, le juro que yo no fui ni sé
quién lo hizo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario