lunes, 8 de agosto de 2016

Diálogo

-        -  ¿Hola, hola? Hay alguien… ¡Disculpe, disculpe!
-         - Sí, ya, un minuto…. Voy, voy. Buenas tardes, señora. ¿en qué puedo servirle?
Aparece un chico joven de unos 18 años. Está de espaldas.
-        -  Buenas, buenas lo serán para ti… llevo esperando más de 10 minutos ¿sabes? ¿sabes qué hora es muchacho?
-        -  Disculpe señora, estaba ocupado y no he oído la campanilla.
-      -  Las 9 de la noche muchacho… ¿quieres darte la vuelta y atenderme de una vez…? hacer perder el valioso tiempo de las personas… ¿no te da vergüenza?
-          -  Mire, ya le he dicho que lo siento, perdone…¡doña Pilar, ¿es usted?!
-         - ¡Pero mira quien está aquí, el pequeño de los García…! Así que no solo me hacer perder el tiempo en clase, también aquí…
-         - Está bien, ¿qué desea?
-        -  Lléname el depósito, que me aguante hasta Galicia.
-         - ¿A Galicia?
-         - Si, ¿no te parece bien García?
-          - Claro, claro, yo no quería decir nada, es que está lejos de Villamanrique, solo eso.
-          -¿No querías decir nada? ¿cómo las pintadas del otro día, que tampoco decían nada ¿no?
-          -Profesora, le juro que yo no fui, se lo juro…esas amenazas decían cosas horribles.
-         - García déjalo, lléname el depósito de una vez.
-          -¿Para qué se va? ¿Cuánto tiempo?
-         - No es de tu incumbencia chico.
-         - ¿Y su familia? ¿No se va con usted?
-         - No, no tengo. Me parece que ya basta ¿no? Mira, chaval me gustaría irme se me ha hecho muy tarde y me gustaría encontrar un sitio donde cenar y alojarme esta noche.
-         - Yo podría llevarla al hostal de mi padre, está a 20 minutos de aquí.
-         - No chico, indícame el camino, iré sola. 
-         - Usted es rara, generalmente a la gente le gusta estar acompañada…
-          - Me gusta estar sola, me molesta la gente. Me agobia tener que estar oyendo estupideces todo el día, insoportables, te hacen perder el tiempo, niño, como tú me lo haces perder a mí y te complican la vida.
-         - ¿No le gusta su trabajo, verdad?
-        -  ¿Cuánto es?
-         - 80,50. Todos los alumnos se ríen siempre de sus profesores.
-          - Quédate con el cambio, chico, tengo que irme, se hace tarde.
-         - ¿Me tiene miedo, verdad? Tiene miedo de quedarse aquí, por eso se marcha.
-         - No digas estupideces.
-         - Vamos, venga a cenar al hostal con mi familia. Le vendrá bien tener compañía y relajarse un poco antes de irse. En caliente todos actuamos sin pensar.
-        -  Lo dices por propia experiencia, ¿eh chaval? No, prefiero un sándwich de camino.
Doña Pilar gira el pomo de la puerta para marcharse y por inercia, mira una última vez hacia atrás. Se encuentra con los ojos de su mejor alumno hasta el día anterior. Las pupilas misteriosas del chico se clavan directamente en las de ella. Un escalofrío recorre todo su cuerpo y doña Pilar decide irse lo antes posible de allí.

-          Profesora, le juro que yo no fui ni sé quién lo hizo. 

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